Siempre quiso saber




Siempre quiso saber, nunca quiso preguntar…
Porque aquella muchacha tan sola y triste debía estar.
Todas las mañanas, cuando iba a trabajar,
Veía a esa mujer en el muelle esperar…
Todas las tardes al regresar,
La veía todavía en mismo lugar…
¿Qué esperaba? ¿Qué miraba? ¿Qué sentía? ¿Qué le pasaba?
Las nubes no sabían decirle
Los árboles no podían hablarle,
Pero esa mujer no dejaba de intrigarle.
Un vecino comento que otro le dijo una vez
Que la mujer había enloquecido al enamorarse de un pez.
Estaba tan loca y ciega de amor, que todos los días iba a hacerle compañía
Llorando en silencio y soportando sola su triste agonía.
Lo que las personas no sabían
Y las malas lenguas no contaban…
La mujer espera a que el cielo se confiese
Y que junto con el mar su amor regrese.
Pero las nubes no le dijeron,
Los árboles no le hablaron,
Las personas no le explicaron,
Las olas no lo trajeron.
Y la crudeza de esas aguas frías y lo gris de los árboles poco frondosos
La condenaron a ver horizontes, amaneceres y ocasos...
Las nubes no le dijeron,
Los árboles no le hablaron,
Las olas no lo trajeron…

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