15 Minutos de viaje
Todavía no entiendo como
empezó todo… Todos los días, desde hace años subimos al mismo colectivo. Pero a
pesar de eso jamás nos saludamos.
Siempre me pareciste común,
algo torpe y muy tímido. Si no me hubiesen dicho que te chocaste ese cartel por
mí… jamás me hubiese enterado que me miraste. Sinceramente nunca te preste
atención. En ese momento yo estaba enamorada de un vendedor de espejitos de
colores y vos con tu mochila de “intoxicados” no me parecías mejor… ¡Que tonta!
En ese entonces teníamos 16
años y que me contaran tu episodio con el cartel, al principio solo me causo
gracia y después consiguió hacerme sentir incomoda. Cada vez que subía al
colectivo y te descubría mirándome se generaba una situación rara, yo me hacia
chiquita en el asiento y vos girabas la cabeza haciéndote el distraído…
sinceramente creo que los dos moríamos de vergüenza.
Esta situación se mantuvo
durante años. Pasaron colectiveros, escolares, secundarios, hasta llegar al
boleto común. Jamás supe tu nombre… no tengo idea de si vos sabes el mío.
En todo este tiempo, yo
podría haber dado el primer paso… chocarte y pedirte perdón, preguntarte la
hora o iniciar una conversación con un simple “¿hace mucho que esperas el
colectivo?” Pero no… prefiero que nuestra “no relación” siga así, como dos
desconocidos que no se son indiferentes. Total… tenemos que seguir viajando en
colectivo, y quien sabe… tal vez un día suba, te vea sentado en un asiento de
dos y decida ocuparlo. Últimamente estoy de buen humor y necesito alguien que
charle conmigo durante los 15 minutos de viaje.
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