Los que no
Hay un lugar, en la parte
ignorada de este mundo, a donde no existen las historias de películas. Un lugar
reservado para los que no logran sentir al mismo tiempo, para los que no ven
esa luz que todo lo hace mejor, para los que no escuchan una melodía cada vez
que besan a alguien.
Ese lugar está lleno de
oportunidades que nunca fueron aprovechadas, de “te quiero” que nunca fueron
dichos, de esperanzas que nunca existieron.
"Los que no" caminan por la vida
sin ninguna expectativa, recibiendo a las personas que entran en su presente con
la misma frialdad con la que las despiden.
Pareciera que no son dignos, que
no se merecieran ser amados. Como si fueran un espectro en un mundo de nubes y
corazones rosas.
Aunque muchas veces son ellos
mismos quienes no se lo permiten.
Están tan acostumbrados a estar
de este lado de la línea y desean tanto estar del otro lado que no identifican
a las personas que pueden ayudarlos a cruzar.
Se olvidan de la sensación.
Alejan a quien se les acerque, buscan el porqué de todo, escapan de la
incertidumbre, del vértigo, de lo desconocido y aterrador.
“Los que no” son almas que sin
motivo aparente permanecen lejos. A veces tan lejos que les cuesta volver. Y a
veces tan cerca que les da miedo.
Son almas incomprendidas por el
común de las personas. Unos no entienden como pueden no sentir nada y ellos no
entienden como pueden sentir tanto… tantas veces y hacía tantas personas.
Porque aunque la mayoría crea que
no sienten… la verdad es que si lo hacen. Sienten tanto, tan adentro y tan
fuerte que quieren estar muy seguros antes de demostrarlo. Y una vez que lo
confirman, sueltan todo eso que tenían guardado.
Sienten mucho, una vez y para
siempre.
“Los que no” están
permanentemente en pausa, resolviendo sus conflictos internos y buscando en
ellos ese “algo” que no encontraron en nadie.

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