Lo maravilloso
Que increíble es olvidarse de que existen los minutos,
confundirse entre las horas y dedicarse a contar pasos. Caminar entre las olas
de un mar desordenado y esconderse de los gritos de las responsabilidades.
¡Que maravilloso perderse en las montañas que comienzan en tu oreja y terminan
en tu espalda! Jugar con las sonrisas que brotan incoherentes, hablar con los
sonidos de las palmas de tus manos.
Mantener el equilibrio saltando en la cornisa, sentir que
todo lo vivido se desvanece en una brisa.
Ahora se que lo importante esta en el aire, que las cosas
divertidas se fabrican en un instante. Despertarse con la sensación de haber
ganado un día de vida, tirarse de la cama con la carcajada asegurada.
Una que otra vez no conseguí probar bocado, el aleteo en mi
interior solo dejaba espacio para mis emociones. Después de la montaña rusa
descubrí cuantas otras cosas podía sentir…
Inigualable darle
vida a los sentidos, perderse entre las notas de una exótica melodía,
esconderse entre los dones que unos ojos azules inspiran.
La locura de armar una muralla de vocales y consonantes.
Armar un fuerte de palabras duras…
Me caigo del reloj, se me acortan las agujas… estoy dormida
en ese abrazo de las siete de la tarde. Estoy aturdida por las bombas de
realidad, por las voces de los jueces, por esos ridículos segundos que no
dejan de pasar.
Los silencios hablan a gritos, las miradas expresan las
miles de cosas que no se debían decir y ayudan a las dóciles sonrisas que vivirán
para siempre.
Horas… horas… y horas… nariz con nariz. Tus ojos verdaderos,
las palabras mudas, el atardecer, la realidad, la despedida, el fin del sueño, la
larga noche, el sombrío final.

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