EL ORGULLO
Existe algo en nuestro interior que suele manejarnos por completo. Es algo que en mayo ro menor proporción vive en todas las personas. Tiene varios nombres, pero la mayoría de los mortales lo llama orgullo.
El orgullo nos controla y nos domina tan bien que no nos damos cuenta. Nos hace callar algunas cosas que deberían ser dichas y gritar otras que deberían ser calladas.
No hace infelices, incompletos, solos... Hace que nos enojemos y acentuemos nuestra rabia. Permite que cometamos errores y alejemos de nuestro lado a personas que queremos mucho.
El orgullo nos cierra la garganta, nos aprisiona los labios y nos corta los brazos.
¿Qué sentido tiene? ¿Por qué permitimos que el orgullo nos gobierne para después hundirnos en la mas profunda de las tristezas, en la mas terrible de las soledades?
Es nuestra naturaleza, somos perfectamente imperfectos y nos gobiernan las pasiones. Pero a pesar de todo eso, que diferentes serian las cosas si extirpáramos el orgullo de nuestro cuerpo. Seguro dejaríamos de perder relaciones para cultivar amistades, corazones y sonrisas.

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