Calma
El cielo se ocupó de lavar las tormentas, hoy la luna muestra su nueva cara y los problemas parecen tener otras dimensiones.
No creo haber superado la espera, pero al menos la noche es clara y las estrellas parpadean.
El pino de mi ventana está misterioso, parece saber que ni yo sé lo que me pasa.
No se escucha un murmullo, ni se siente el más profundo de los pensamientos. Parece que el ruido duerme, los reproches descansan, las palabras sueñan...
No sé que sentir, no sé que esperar. La monotonía me asfixia, me persigue, me amenaza. Ya no siento nada, y no sé que es peor...
Me alejo porque tengo miedo, porque el invierno me opaca, porque sencillamente... no me tengo confianza.
Los jueves suelen ser así... el despertador de la locura en mis sueños.
Por ahora, la música parece ser la única salvación. Por ahora prefiero esconderme (Aunque no pueda), huir, escaparme de enfrentar lo inevitable...
Aferrarme al imposible de mis fantasías y contar los días para gritar que estoy viva.
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