Julio

La mitad del año me encuentra igual (o peor) que en julio del año pasado. Siempre que llega el invierno me invade la misma sensación de incertidumbre, costumbre y desesperanza. Parece no tener sentido… pero en cierta forma es lógico, no por nada el verano es mi estación preferida.
El invierno vino a mi ciudad con la intención de congelarme las manos y las ideas. Hace meses que no consigo escribir algo decente y las hojas de mis cuadernos están llenas de frases sueltas e incoherencias (para variar). Nunca tengo tiempo de nada, siempre estoy cansada, la mayor parte del día estoy pensativa y desconectada.
Siempre me pasa que cuando estoy contenta me cuesta encontrar de qué escribir, pero este no es el caso… No estoy triste, pero tampoco estoy feliz, sino que simplemente “estoy”.
Paso mucho tiempo en compañía de personas que no notan que estoy ausente. Casi nadie descubre que tengo un vacío existencial que ni yo entiendo… todos están demasiado ocupados en sus problemas. Al parecer soy buena actriz.
 Sin que el mundo lo note, paso la mayor parte del tiempo sola. Eso me da miedo, tengo miedo de acostumbrarme a esa soledad, de estar cómoda y ya no permitir que el resto participe de mi mundo.
Por momentos estoy muy feliz y por momentos estoy muy triste… y nunca sé porqué. Tengo varias preocupaciones en mi cabeza, cosas ínfimas y problemas gigantes. Desde mi familia hasta mis sentimientos para con las personas.
Últimamente tengo la sensación de que estoy rodeada de gente toxica… que me hace mal. Pero a pesar de eso, soy consciente de que es una situación temporal, de que esa gente es solo una circunstancia.
A su vez, tengo la idea de que volví a ser lo que era, de que volví al mismo lugar del que huyo hace tiempo… soy una pequeña estampa.
¿Qué me pasa? No me entiendo, no me creo, no me escucho… me ignoro.
No busco pero encuentro, no quiero pero espero…
Y cuando escucho una canción, cuando leo una historia, cuando los días no tienen colores… me voy. Me escondo bajo un manto de excusas, de problemas, de cosas serias de gente grande.
Esta noche descubrí que la luna se me ríe a carcajadas… tengo todo lo que se requiere y lo estoy usando mal.
Voy andando sin saber a donde quiero llegar… y me enfrento a cosas simples pero vitales.
Julio me gana por goleada… el invierno despinta los pocos colores que quedaban y es devastador el ambiente del camino que atraviesa esos días. Es mentiroso, triste y desolado…
Tres puntos suspensivos y un sin fin de frases optimistas, unas largas carcajadas y un deseo de que mañana venga un día mejor. Y así pasan las horas, los días, los meses, los años…
Mi estado actual me obligó a cerrar un circulo que venía dando vueltas hace rato. Sin querer queriendo lo encontré, sin querer queriendo lo quise y sin querer queriendo me olvide. Sin querer queriendo…
Me preguntaron “¿Qué te motiva?” Y no supe que responder.
“Escribir” Dije después de unos segundos, a lo que me respondieron “¿Eso solo?”.
Y si… según parece eso es poco, eso no basta.
Ya es demasiado que no entienda lo que me pasa o que no sepa lo que quiero… pero tener que adivinar lo que le pasa o lo que quiere otra persona, es demasiado.
“No te entiendo, no sé lo que queres de mí… Me haces mal, pero me haces bien, pero te odio, pero te quiero, pero tengo miedo de que no me quieras en la misma proporción, pero no quiero verte más, pero no quiero perderte”.
En fin, es muy raro que haga este tipo de textos… Sera cuestión de que el invierno pase por la puerta de mi casa y decida no entrar…

El mes de julio viene con miles de preguntas y pocas certezas, se instala con dudas y desconfianzas. Pero también trae consigo el consuelo de que va terminarse pronto, para así darle paso al patético mes de agosto. Un mes lleno de nostalgias y reencuentros… 

Comentarios

Entradas populares