Te necesito para estar sola...
Te necesito. Así de simple y devastador. Estoy aburrida, no sé de qué escribir, no me surgen las ideas. Necesito que me inspires... ¡Dame un motivo para estar emocional!
Necesito encontrar al dueño de mi próxima batalla de letras. Alguien que inspire textos divertidos, ingeniosos, tristes, melancólicos, resentidos, caprichosos, amorosos, únicos... Que la magia de las palabras florezca nuevamente, sin que nadie se de cuenta... ni siquiera yo.
Necesito de otro para estar sola. Las palabras van de la mano y las letras van abrazadas. Es lógico que necesite compañía para escribir, mas allá de que esa persona no este físicamente y yo prefiera mil veces hacerlo saliendo de este mundo y entrando en el mío... en ese espacio tan único y personal.
En ese universo paralelo, siempre hay alguien a mi lado, alguien que se mantiene silencioso y atento al movimiento de una birome azul. Alguien que respira en mi oreja y dice cosas dulces, alguien a quien miro cuando no encuentro las palabras y permite que me pierda en su sonrisa, en sus ojos y en su calma.
Alguien que sabe que toda mi sensibilidad va en ese papel, en esas palabras, en ese texto creado exclusivamente para su lectura.
En el universo de mis textos, esa persona está ahí, a mi lado. En el mundo real, el de los mortales, esa persona no está enterada de semejante cosa; y tal vez lea esto sin saber que cada párrafo grita su nombre por todas partes. Porque él no sabe que las palabras escritas me fueron susurradas en el oído...
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