La espera
Que
extrañamente indescifrable es ese tiempo que separa almas, corazones,
encuentros y juventudes…
Que
caprichoso que es el espacio que no deja que los abrazos se concreten…
Que
estúpidamente absurdos son los obstáculos que se interponen entre una sonrisa y
una lagrima.
Los
planes suelen ser los peores enemigos de los hechos y las cosas improvisadas
suelen dejar los mejores recuerdos.
Y
así… nos cansamos, nos desgastamos, nos apagamos, nos dejamos llevar por la
corriente del olvido.
Me
quedo esperando a que reacciones como quiero, me quedo soñando a que digas lo
que espero.
La
espera del olvido se me esta haciendo eterna, las horas del recuerdo se pasean
por mi mente.
Seguir
esperando… La espera del que espera que algún día llegue algo mejor. La añoranza
de que mañana resulten minúsculos los problemas que hoy parecen un volcán.
Las
neuronas que todavía funcionan exigen que los pasos miren al frente y caminen
recto.
La
espera propone que reaparezcan los espejos egoístas y que las sonrisas vayan
dedicadas al reflejo.
Me
derrito entre segundos, me confundo entre palabras, me aturdo entre consejos,
me permito tropezar y me obligo a levantarme.
Me
bastan mis reproches, me sobran los murmullos, me agota la espera de que no
existas nunca más en mí.
La
espera es como un limbo, un lugar sin sentido donde la gente esta de paso…
esperando olvidar, o sanar, o morir en la espera de algo que no va a volver a
ser igual.
¡Ridículo
el reloj que no entiende nada de espera! Esos segundos no son nada si el
tic tac de nuestra alma no se decide por seguir adelante.
Y
así… caminando sobre agujas, resbalamos y caemos en el trampolín de emociones.
Donde subimos a carcajadas y bajamos en sollozos de desesperación.
Transitamos
la espera buscando salir de ella lo mas enteros posible, cargando toda la
experiencia que se pueda, guardando todas las lagrimas que podamos… para así
poder usar todo eso en el futuro, cuando dejemos de ser energía potencial,
dejemos de esperar y disfrutemos de esa hoja en blanco que el olvido nos dejo sobre
la mesa.
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