Lo que queda
Se compró
un caramelo para ver si en la envoltura había alguna explicación. Se tragó toda
la dulzura y tiro tranquilamente la amargura a la basura.
¡Qué difícil
renunciar a los proyectos! Nadie tiene ganas de empezar de nuevo.
Contando
moneditas se quedó… mirando los minutos suspiró.
Pánico de
necesitar algo del pasado, miedo de querer más de lo que el presente ofrece,
terror a imaginar un futuro prácticamente imposible.
¿Cómo
hacen las personas para escaparse de si mismas? ¿Se puede huir de nuestra
propia mente?
Volver a
la misma historia, repetir la misma canción, tararear el mismo llanto, saborear
el gusto del dolor, sufrir la certeza del engaño.
El mismo procedimiento
que otras veces implementó, la rutina de la resurrección después de caer en el
vacío.
Pobrecita
la lindura, ya se quedó sin ternura y no piensa compartir.
Ponerle
buen humor a las situaciones… ridícula cualidad que le sirve a todos menos al que
sufre y sonríe.
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