Orden
Llevo las lágrimas que me arrancaron, las peleas que nunca
fueron, los inviernos solitarios y las mentiras que me invente. Traigo los días
soleados, las risas que están colgadas y las verdades que no creí.
Espero los atardeceres, olvido los gritos de guerra y dejo
atrás las veces que sufrí. Guardo los almanaques, las servilletas de papel y
las entradas al paraíso. Vivo a través de canciones, soy feliz con tu sonrisa y
respiro porque sí.
Me llevo cajas con hojas amarillas y lápices sin punta.
Traigo baúles con suspiros, un compilado de amores fallidos, dos árboles y un
testigo de que puedo ser mejor.
Yo no sé bien si esto es así, pero quiero intentarlo. Nunca
me entendí, no tiene sentido caminar para atrás… ni girar y girar en la
calicita que tengo en mi habitación.
Las cosas que traigo se acomodan solas, el tiempo no ayuda
sino que estorba. Apuesto todo lo que tengo y me entrego a mi suerte. Es
cuestión de buscarle la vuelta al enredo del corazón.
Me apuran los de atrás y me alborotan los de adelante, la
soledad no es un calmante sino una mala consejera. Las guitarras se apoderan de
las clases de interés y mis tardes se resumen a inventarme fantasías.
Se terminaron las contemplaciones… hoy termina lo que nunca
empezó.
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