Y si mañana...
Ayer fuiste un lugar en el espacio, un
abrazo protector, una almohada mullida, un retrato de lo espiritual.
Ayer fui la torpeza y la firmeza, la
decencia y la indecisión, la verdad a medias de un sin fin de pulsaciones.
Ayer fuimos el todo de la nada, la noche
interminable, la risa sanadora, el principio de un libro que nadie leyó.
Hoy sos un interrogante en mayúsculas,
un “quizás” eterno, una excusa atrás del tiempo. No es tu culpa ni es la mia,
es la vida la que es mezquina y caprichosa.
Hoy soy un estándar de persona, una
fortaleza de moralidades, un escudo que no permite la cercanía de nadie.
Hoy somos la nada misma, la arrogancia y
el orgullo. La decisión de no esforzarse por conseguir nada.
Y si mañana las opciones son amplias, si
las cosas que me gustan están en la mesita de luz, si las palabras que quise
escuchar están en mis oídos… si mañana no encuentro una excusa para pensar mal
de vos, para pensar mal de mí y si el frasco del “si” está desbordado… es
posible que no sepa que hacer. Es posible que necesite un empujón y no sepa
pedir ayuda.
Tiremos una moneda y dejemos que decida
la suerte. Estoy tan acostumbrada a caminar rápido y sola que me cuesta pensar
en tranquilizar mis pasos para andar de a dos.
Las cosas suelen acomodarse solas, si
tiene que ser va a ser… y otras miles de frases hechas para no hacerse cargo de
ninguna situación.
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