El desafío de tu ausencia
Mis días estando sola no son lo que eran. Antes la soledad
era divertida, era aceptada, era necesaria o simplemente me era indiferente.
Ahora mis días estando sola me quedan grandes… son aburridos, eternos,
interesantes pero melancólicos.
Mi vida realmente es monótona sin tu compañía.
Me mal acostumbre a tenerte.
Soy un color violeta la mayor parte del tiempo. Inestable,
emocionada, malhumorada.
Te quiero todo el tiempo conmigo y todo el tiempo sin mí.
Me mal acostumbraste. No me preparaste para tu ausencia.
La sensación de extrañar a alguien es algo nuevo para mí. Me
asusta. Pero me gusta.
Espero ansiosa que vuelvas. Ruego que los días pasen rápido
y que llegues a mi encuentro lo antes posible.
Me asombro de mi misma.
Deseo que llegues cargado de historias nuevas, de recuerdos
lindos, de experiencias que te hagan mejor… mejor para mí.
Deseo que me extrañes tanto como yo a vos. Pero no tanto
como para perderte del viaje. Aunque internamente deseo que te pierdas… y que
te encuentres y que me busques y que me
sueñes.
Y aunque esperando desespere… que lindo que es esperarte y
extrañarte a sabiendas de que vas a volver.

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