En pausa
El dolor sin sentido debe ser
la cosa más horrorosa de este mundo. La sensación de vacío inexplicable, la
nada misma. El tener la mente ocupada en banalidades. Escuchar canciones y
llorar…
Una noche puede parecer una
eternidad cuando amenaza el insomnio. Y no hay oscuridad que valga cuando la
mente no para de pensar.
Nublé mi vista, cegué mis
ojos, cerré mis oídos… arme un escudo protector con mi vanidad. Pero eso no me
mantuvo a salvo de mi misma.
Cuesta ser sin ser. Cuesta
esquivar esa sensación que viaja conmigo.
Extraño el color del cielo una
tarde de verano, el perfume de los jazmines en primavera, el color naranja de
las mariposas. Extraño el olor a sal, el ruido de las olas, los abrazos
interminables que nunca son suficientes y los latidos de un corazón.
Extraño el silencio de los
domingos, extraño los pasos marcados por el ritmo de una canción, extraño el
sonido de las teclas cuando al fin estoy inspirada.
Mi mundo actual me tiene en
pausa… y no me gusta nada. ¿Qué estamos haciendo?
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