Ingenua madrugada
Pretende
ser correcta, recibe una mentira. Apararenta ser una chica alocada de las
lejanías porteñas. Mil veces la confundieron, otras pocas la conocieron.
Esporádicamente pierde la razón, se olvida el sentido común en su casa y sale
tambaleando.
La
impulsiva chica, hija del rigor, rompe el corazón del amor que no le interesa.
Ella sabe
lo que quiere, pero no sabe si lo quiere, porque quiere que la quiera el
delirante que la perdió.
Delicioso
olor a fin de semana, baja el sol y salen las plataformas, muy dueñas de las
veredas.
Ella no
le encuentra explicación, la anula su presencia, la paraliza su nariz, se le
entornan los ojos pardos y aprieta sus labios para no caer en la tentación.
Su cabeza
va a estallar, otra vez un dejabú ¿Podrá alguna vez alejarse de esto?
Juego de
seducción, millones de mentiras, magia enfrascada en miradas, besos con sabor a
"te olvide". Se está matando lentamente pero no se da por vencida, se esta divirtiendo y quiere llegar al final. Hay algo que la paraliza, esto no
tiene explicación...
Adiós al
sentido común, reflexiones de madrugada... ya no interesa nada de todo lo que
se prometió.
Se subió
a un viaje del que no podrá escapar. Ya no quería arrepentirse, le daba todo
igual.
Peligroso,
interesante, divertido, dominante. Locuras amanecidas, despertares de
arrepentimientos. Amnesia del viajero, lágrimas en su almohada.
Tóxico
olor a lunes, comienzo de semana, fin de lo maravilloso. Se quieren, se odian,
se ignoran, se necesitan. No se miran a los ojos, no confían en su verdad, no
pretenden que se sepa porque eso es despertar, es terminar...

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