La palabra rebelde


Se me cae de los labios la palabra rebelde... se escapa de mis labios fugándose con el viento. Jamás llegó a los oídos correctos, jamás la valoraron lo suficiente. ¡Pobre palabra que no debía ser dicha! Ahora vaga por el mudo sin sentido... Es un susurro sin oído, sin siquiera un receptor.
La palabra anda perdida, sin destino, pero sin apuro... sabe que algún día ese alguien la escuchará.
La pobre voló con la brisa entre mucha gente, esperando al primero que se acercara a escuchar. Pero sigue rodando por la vida, parece que los oídos andan sordos y nadie quiere escuchar. La palabra perdida, buscará, buscará...
  



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